“No te tienes que escuchar tanto, es normal que a cierta edad te duelan las rodillas”

“No te tienes que escuchar tanto, es normal que a cierta edad te duelan las rodillas”

Joan Fradera, padre de Àngels, residente en el Centro Casa Nostra de Sudanell

Un sentido práctico de la vida que le hace seguir adelante. Superar las dificultades a base de mirarlas directamente a la cara. Esta forma de entender las cosas hace que Joan, con 92 años, mantenga un espíritu de lucha que nunca le hace desfallecer. “En la vida, vas tirando sobre la marcha”. Una marcha que le permite seguir haciendo auto-definidos, visitar cada dos meses a su hija Àngels en el centro de Sudanell y haber superado la muerte por cáncer de su madre y de su mujer “sólo tomando una pastilla para la presión”. Joan dice que gracias a la Fundació Aspros “hemos conseguido que Àngels esté en su casa”.

¿Qué significa la Fundació Aspros en su vida?

Es un lugar que ha conseguido que mi hija Àngels, con discapacidad y 53 años se encuentre cómoda. En aquella época, no era fácil encontrar un espacio donde pudieran cuidarla y que ella estuviera a gusto.

¿Por qué Aspros?

Por temas laborales, yo era comercial de una fábrica, me llevaba Àngels de viaje siempre conmigo. Vivíamos en Terrassa y allá me dijeron que en Tarragona había una entidad del tercer sector para personas con discapacidad. No me convenció mucho y después despaché en Lleida con el Sr. Torres que me recomendó: “Tendrías que ir a Sudanell”.

Con tantos años, esto se ha convertido en una familia…

¡Y tanto! Mi hija lleva aquí más de 30 años. Antes, cuando era más joven, vendía cada semana, después cada mes y ahora cada dos meses. Siempre he considerado Sudanell un espacio de convivencia con muy buena gente, como Joan Escolar, o la entrañable Dolors Mascó, Dolors Meler… los voluntarios… ¡todo el mundo! De hecho, yo viajaba mucho por trabajo y una vez estuve en Nueva York. Allí compré un televisor y me lo lo traje para aquí. Otra vez me tocó un Huevo de Pascua en Premià de Mar en un sorteo y también acabó aquí.

¿Cómo es la relación con Àngels?

Cuando vengo a visitarla me saluda y está conmigo un rato. Tenemos un concepto que lo llamamos impuesto revolucionario. De hecho, siempre que aparezco por aquí le doy algo de dinero. Ella en Sudanell está como en su. Come, toma café, sus actividades… Normalmente, nos comunicamos por mail.

En aquel momento, ¿cómo se entera que Àngels tiene una discapacidad?

Fue después del parto. Le pusieron un fórceps y al salir se quedó con la columna vertebral muy débil. Los médicos me dijeron que haciendo una operación se resolvería, pero la niña no andaba bien. Aseguraban que con un simple molde que le colocaran ya estaba todo, pero no previeron que ella iba creciendo. Hasta los 17 años viajaba siempre conmigo. Después, estuvo en Mataró, en un centro de donde me llamaron diciendo que había perdido el autobús. Al final, en la Fundació Aspros en Sudanell hemos encontrado un espacio acogedor con unas instalaciones muy amplías.

¿Se vinculó a la Fundació?

Sí, durante mucho tiempo formé parte de la Junta. Eran otros tiempos. Pero sólo durante unos años porque las reuniones eran por la tarde en Sudanell o Lleida y yo tenía que volver a Terrassa para trabajar el día siguiente. Eran épocas en las cuales el Señor Eritja iba a Madrid cargado de almendras garrapiñadas para tratar de conseguir el permiso de algún ministro.

Y la familia, ¿cómo se lo ha hecho?

Mi señora murió de cáncer de mama hace 40 años. En pocos días de diferencia, también murió mi madre por la misma enfermedad. Mi mujer estaba ingresada en un centro de Zaragoza y yo iba cada semana allí con Àngels. Al morir fuimos a Premià de Mar para que la niña no identificara el lugar donde había muerto su madre.

Se ha de ser de una pasta especial para superar estas dificultades.

La vida la entiendo como una pequeña carrera de obstáculos. A mis 92 años, sólo tomo una pastilla para controlar la presión. El médico me recomienda que beba más agua. Al final, son puñetas. No te tienes que escuchar tanto a ti mismo. Es normal que a cierta edad te duelan las rodillas, pero tienes que seguir.

Y tanto que ha seguido…

Se puede decir que estoy teniendo una vida plena. Por el trabajo y por ocio he viajado mucho… Egipto, Turquía… Esto te da perspectiva del mundo. Te conforma como un sentido práctico de la vida. Vas tirando sobre la marcha. Hoy en día, tengo una cierta rutina consolidada. Salgo a comprar, paseo, hago auto-definidos.

Se puede decir que la suya ha sido de experiencias…

Siempre me gusta decir que he vivido entre varios ‘merders’. He pasado la dictadura de Primo de Rivera, la 2a República, el sonado de Franco, ahora la democracia. A pesar de que lo mejor que he podido hacer es mantenerme al margen de la política, recuerdo que la República fue la mejor época.

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